Rulfo Ensayo Fotografico | Patricia Martínez

 “Era un retrato viejo, carcomido en los bordes; pero fue el único que conocí

Juan Rulfo imagen y palabra

Texto de Patricia Martínez Lugo

 

En su obra literaria Rulfo menciona muy poco a la fotografía, apenas en un fragmento de su novela Pedro Páramo, cuando Juan Preciado nos dice que lleva la fotografía de su madre en el bolsillo de la camisa, él vino a Comala con los ojos de su madre y con la foto de ella. El retrato no vuelve a ser mencionado en el resto de la novela, pero su aparición desde casi el inicio es muy significativa, puesto que podemos suponer que el retrato en el bolsillo acompañará a Juan Preciado en su recorrido por Comala. Entonces de alguna forma la imagen de la madre lo acompaña hasta la muerte, es posible pensar en que fue enterrado llevando el retrato aún en el bolsillo:

“Sentí el retrato de mi madre guardado en la bolsa de la camisa, calentándome el corazón, como si ella también sudara. Era un retrato viejo, carcomido en los bordes; pero fue el único que conocí de ella. Me lo había encontrado en el armario de la cocina, dentro de una cazuela llena de yerbas; hojas de toronjil, flores de Castilla, ramas de ruda. Desde entonces lo guardé. Era el único. Mi madre siempre fue enemiga de retratarse. Decía que los retratos eran cosa de brujería. Y así parecía ser; porque el suyo estaba lleno de agujeros como de aguja, y en dirección del corazón tenía uno muy grande donde bien podía caber el dedo del corazón.

 

Es el mismo que traigo aquí, pensando que podría dar buen resultado para que mi padre me reconociera.” (Pedro Páramo de Juan Rulfo, p. 68).

 

He comenzado con éste fragmento de Pedro Páramo, porque se relaciona al álbum familiar, en lo que a mí respecta el álbum familiar puede estar compuesto por una sola foto o por una gran colección de fotografías familiares. Es importante mencionar esto porque antes tener una foto era un lujo, no todo el mundo podía tener una foto hecha en foto-estudio. Juan Preciado recurre a la fotografía de Dolores como objeto de la memoria, la lleva casi como una partida de nacimiento, es el documento que comprueba de donde viene y quién fue su madre, él piensa que su padre no le reconocerá, porque no le ha visto el rostro, pero del rostro de Dolores sí se tiene que acordar.

La fotografía es una herramienta contra el olvido, en sus fotografías Juan Rulfo retrato un México que ya no existe, porque el tiempo se lo ha llevado. Con relación a la obra fotográfica de Juan Rulfo encontramos un texto de Ximena Berecochea, Presencia ausente. Juan Rulfo, fotógrafo, que dice lo siguiente:

“Lo que pude ver fue el paisaje y los campesinos mexicanos invadidos por el silencio de la mirada de Rulfo; y otro mundo que no era el registrado en el papel fotográfico. Era justamente lo que no se veía en la imagen lo que llenaba con su voz: “Y a veces soñaba ser un zopilote y volar, muy suavemente como vuelan los zopilotes hasta dejar atrás aquel pueblo donde no sucedía nunca nada interesante.”

 

Parece que lo registrado fotográficamente era ese pueblo al que Rulfo se refería en su texto “donde no sucedía nunca nada interesante”, pero después de leerlo, las imágenes fotográficas –con el carácter indicial (sic) que las caracteriza y las obliga a mostrar algo que sí estuvo frente a la cámara– se empezaron a llenar de otras imágenes, que se generaban a partir de la lectura de su texto literario.” (Berecochea, p. 88-89).

Rulfo imagen y palabra

 

Al buscar en google el enunciado “Juan Rulfo fotógrafo” encontré las imágenes que forman parte de la selección de fotografías de las que hablaré a continuación:

 

Fig. 01 S/T. © Juan Rulfo. Archivo del Centro de la Imagen.
Fig. 01 S/T. © Juan Rulfo. Archivo del Centro de la Imagen.

 

Cuando veo esta imagen no puedo evitar relacionarla con el padre Rentería, se trata de un padre que está de brazos cruzados dándole la espalda a la llanura, en proporción la mayor parte del espacio de la foto lo ocupa el llano, como para dar a entender que es algo muy grande, donde se pierde la vista. El personaje del padre Rentería en Pedro Páramo es el representante de la iglesia en Comala, la mayoría de todas esas almas sin consuelo, que penan por el pueblo están allí porque el padre le ponía precio al perdón. Rentería no era el San Pedro del cielo, sino un Caronte que a punta de diezmos decidía perdonar o no a la gente. Pedro Páramo realizó una de esas transacciones con Rentería, compró el perdón de su hijo Miguel de la siguiente forma:

 

“El padre Rentería recogió las monedas una por una y se acercó al altar.

 

-Son tuyas -dijo-. Él puede comprar la salvación. Tú sabes si éste es el precio. En cuanto a mí, Señor, me pongo ante tus plantas para pedirte lo justo o lo injusto, que todo nos es dado pedir… Por mí, condénalo, Señor.” (Pedro Páramo de Juan Rulfo, p. 87)

 

Fig. 02 S/T (Ciudad Juárez, Chihuahua, México. Abril 1999. © Xiomara Castro).
Fig. 02 S/T (Ciudad Juárez, Chihuahua, México. Abril 1999. © Xiomara Castro).

 

En año 2000 se concedió el Premio de Fotografía, primero en la historia del prestigioso “Juan Rulfo”, otorgado por la Agence Vu de París, el premio recayó en la fotógrafa Xiomara Castro, salvadoreña, nacida en l976. Incluí la imagen realizada por Xiomara Castro porque se corresponde con la obra literaria de Rulfo, se trata de una imagen fantasmagórica donde se superponen el campanario de una iglesia con la imagen movida de dos rostros femeninos, que se encuentran de perfil, la mujer de la izquierda es una imagen borrosa, no se le distinguen sus rasgos faciales, pero da la impresión de ser una anciana de pelo blanco. La otra mujer parece una muchacha, ambas están superpuestas al cielo y a la iglesia. Al ver la imagen recuerdo a Damiana Cisneros, porque su presencia se disuelve ante la vista de Juan Preciado:

 

-¿Está usted viva, Damiana? ¡Dígame, Damiana!

 

Y me encontré de pronto solo en aquellas calles vacías. Las ventanas de las casas abiertas al cielo, dejando asomar las varas correosas de la yerba. Bardas descarapeladas que enseñaban sus adobes revenidos.

-¡Damiana! -grité-. ¡Damiana Cisneros!

 

 Me contestó el eco: «¡… ana… neros…! ¡… ana… neros…!». (Pedro Páramo de Juan Rulfo, p. 68).

 

Fig. 03 S/T. ©Juan Rulfo. Archivo del Centro de la Imagen.
Fig. 03 S/T. ©Juan Rulfo. Archivo del Centro de la Imagen.

 

 

Qué más quisiera Dolores Preciado, que volar lejos de Pedro Páramo, ella dice: “Quisiera ser zopilote para volar a donde vive mi hermana.” (Pedro Páramo de Juan Rulfo, p. 81). No parecen cosas de Dolores querer convertirse en un pájaro de rapiña, sobre todo, porque eso parecen cosas de brujería y Dolores es un tanto supersticiosa, por algo no se acuesta con don Pedro en su noche de bodas, pero finalmente ella se va y no regresa a Comala. Sin embargo, no se puede evitar pensar en los zopilotes, ellos y la muerte están emparentados, la muerte se lleva el alma, pero los buitres se llevan el cuerpo. En la imagen a blanco y negro destaca el contraste entre los tonos grises de la tierra y el cielo, porque los únicos puntos negros son los tres zopilotes, de ahí podemos deducir los conocimientos compositivos de Rulfo, porque compositivamente tres es un número perfecto.

 

Fig. 04 S/T. ©Juan Rulfo. Archivo del Centro de la Imagen.
Fig. 04 S/T. ©Juan Rulfo. Archivo del Centro de la Imagen.

 

 

En la fotografía vemos a una muchacha de espaldas, ella se encuentra en la orilla de un río rodeada por piedras, no se le ve el rostro y lleva el cabello suelto. Esta foto es interesante por lo que no vemos, lo que está del otro lado. No vemos el rostro de la muchacha, tampoco vemos que hace con las manos, por la posición de su cuerpo, podemos suponer que está lavando.

El agua como elemento vinculado a lo femenino nos permite comparar la imagen con el personaje de Susana San Juan (de la novela Pedro Páramo) y con el personaje de Tacha (del cuento “Es que somos muy pobres” en El llano en llamas). Ambas mujeres se vinculan al agua como una fuerza pasional, Susana es parecida al mar, fue en la playa donde ella y Florencio se amaron. Por otro lado, Tacha está relacionada con el río, es una niña con 12 años recién cumplidos, se está convirtiendo en mujer y ahí reside su perdición, porque sin la vaca que se ha llevado el río a ella le espera el futuro de las muchachas pobres, que es meterse a piruja. En el cuento se dice que Tacha lleva el río por dentro:

 

“Por su cara corren chorretes de agua sucia como si el río se hubiera metido dentro de ella.

 

Yo la abrazo tratando de consolarla, pero ella no entiende. Llora con más ganas. De su boca sale un ruido semejante al que se arrastra por las orillas del río, que la hace temblar y sacudirse todita, y, mientras, la creciente sigue subiendo. El sabor a podrido que viene de allá salpica la cara mojada de Tacha y los dos pechitos de ella se mueven de arriba abajo, sin parar, como si de repente comenzaran a hincharse para empezar a trabajar por su perdición.” (El llano en llamas de Juan Rulfo, p. 33

 

La metáfora de la mujer como río, que luego se perderá con la corriente, cuando una muchacha se mete a piruja se va y no se vuelve a saber de ella. El río se lleva las cosas y no las devuelve, como la vaca y el becerrito de Tacha, a la vaca la hallaron muerta, pero del becerrito no saben nada. El río provee, pero no es un elemento dócil, porque con las inundaciones el pobre queda más pobre, sin animales ni cosecha.

 

Fig. 05 “Ruinas en el campo”, en 1955. © Juan Rulfo. Colección Clara Aparicio de Rulfo, Fundación Juan Rulfo A. C., México D. F.
Fig. 05 “Ruinas en el campo”, en 1955. © Juan Rulfo. Colección Clara Aparicio de Rulfo,
Fundación Juan Rulfo A. C., México D. F.

En la siguiente imagen me parece ver un rostro en la pared, es como si la casa (o lo que queda de ella) tuvieran ganas de hablar, en Comala todo el mundo tiene algo que decir, esta foto tiene por nombre “Ruinas en el campo”, Rulfo la realizó en 1955. Podemos establecer una conexión entre la foto de las ruinas y el cuento “El día del derrumbe”, donde el paisaje del que se habla son viejas casas destruidas, más arruinadas por el tiempo, que por el temblor:

 

(…) Oye, Melitón, se me hace como que en Tuzcacuexco no existe ninguna iglesia. ¿Tú no te acuerdas?

 

    —No la hay. Allí no quedan más que unas paredes cuarteadas que dicen fue la iglesia hace algo así como doscientos años; pero nadie se acuerda de ella, ni de cómo era; aquello más bien parece un corral abandonado plagado de higuerillas”. (El llano en llamas de Juan Rulfo, p. 134).

Luvina en tres imágenes

 

Fig. 06 © Juan Rulfo. Colección Clara Aparicio de Rulfo, Fundación Juan Rulfo A. C., México D. F
Fig. 06 © Juan Rulfo. Colección Clara Aparicio de Rulfo, Fundación Juan Rulfo A. C., México D. F

 

 

Seleccioné estas tres imágenes, porque creo que representan el ambiente y la gente del cuento “Luvina”. Esa tierra áspera donde nada se da, la iglesia sin techo y las mujeres son abandonadas por sus esposos:

La primera foto (comenzamos de izquierda a derecha) parece la fachada de una iglesia, esta imagen lleva por título “Nicho de Atlihuetzia” (1950). El santo y la pared es apenas un detalle de la fachada, Rulfo eligió mostrarnos el detalle y no la fachada por completo, el fotógrafo segmenta las cosas, descarta lo que no le importa. Cuando veo esta imagen siento cierto desamparo, porque me parece estar viendo lo quedaba de una iglesia en ruinas, en el cuento Luvina los personajes pasan su primera noche en una iglesia descampada, sin techo, tal como la que vemos en la foto.

En la segunda foto hay unas personas asomadas a una ventana, es una muchacha con un niño en brazos y una anciana a la que se le ve solo la mitad de la cara. ¿Dónde están los hombres? En las fotos de Rulfo los hombres están de espaldas o son figuras lejanas, como en “Luvina”, en ese pueblo los hombres se van y dejan a sus mujeres:

“Sólo quedan los puros viejos y las mujeres solas, o con un marido que anda donde sólo Dios sabe dónde… Vienen de vez en cuando (…) se oye un murmullo en todo el pueblo cuando regresan y uno como gruñido cuando se van… Dejan el costal de bastimento para los viejos y plantan otro hijo en el vientre de sus mujeres, y ya nadie vuelve a saber de ellos hasta el año siguiente, y a veces nunca… Es la costumbre. Allí le dicen la ley, pero es lo mismo.” (El llano en llamas de Juan Rulfo, p. 99-100).

En la tercera imagen vemos a través de una ventana, pero no sabemos cuál es el adentro y el afuera, porque estamos ante una iglesia sin techo, como en “Luvina”, que la iglesia permanece descampada: “Allí no había a quién rezarle. Era un jacalón vacío, sin puertas, nada más con unos socavones abiertos y un techo resquebrajado por donde se colaba el aire como un cedazo.” (El llano en llamas de Juan Rulfo, p. 97).

El llano en llamas parece un libro cuyas historias están determinadas por el abandono, las muchachas se van de sus casas para meterse a pirujas (en el cuento “Es que somos muy pobres”). En Comala la gente dejaba el pueblo(o más bien huía de él), en “Luvina” los hombres abandonan a su familia, el padre ausente es una constante en las historias de Rulfo, pues ¿qué era Pedro Páramo? Un padre ausente, no solo para Juan Preciado, sino para Abundio y todos los hijos que dejó regados en Comala.

REFERENCIAS

 

BENCASTRO, Mario. Xiomara Castro gana Premio Internacional de Fotografía “Juan Rulfo”. Washington DC. Enero de 2000.

Url: http://www.mariobencastro.org/xiomara.htm (visitado por última vez el 23/03/2016).

BERECOCHEA, Ximena. Presencia ausente. Juan Rulfo, fotógrafo. México D. F. (2004).

Url: https://periodicos.ufsc.br/index.php/fragmentos/article/viewFile/7794/7171 (visitado por última vez el 23/03/2016).

lópez mena, Sergio. Diccionario de la obra de Juan Rulfo. Universidad Nacional Autónoma de México. México D. F. (2007).

Rulfo, Juan. El llano en llamas. Fondo de Cultura Económica. México D. F. (1975)

Rulfo, Juan. Pedro Páramo 17ª edición. Ediciones Cátedra. Madrid (2003).

 

One Response to “Rulfo Ensayo Fotografico | Patricia Martínez”

  1. Tobias

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