La multiplicidad de seres | Delfina Padilla

Vivo en Maracay, una ciudad relativamente pequeña, donde no estamos acostumbrados a ver ese volumen de gente que llena las avenidas o cualquier evento público que aglomera a un gran número de personas, el caso es que las multitudes suelen llamar mi atención principalmente por cómo se ven y se mueven en conjunto.

Si nos detenemos a pensarlo todos formamos parte de una masa, para el marketing somos probablemente una masa de consumistas, que elegantemente llaman target. Desde el punto de vista ideológico somos también una masa, por mi parte sería un descuido pasar por alto una teoría que se refiere a “El hecho de las aglomeraciones”, según el filósofo español José Ortega y Gasset quien habló acerca de una teoría de las multitudes en su libro La rebelión de las masas, aun cuando Ortega y Gasset nos habla desde su época, que se sitúa en la primera mitad del S.XX, no podemos dar por descartadas sus palabras que siguen vigentes, puesto que de alguna manera los factores que allí se tratan son perfectamente aplicables a nuestro momento.

En su libro Ortega y Gasset sostiene que la mejor manera de acercarnos a éste fenómeno que él llama “la rebelión de las masas” es a través de “una experiencia visual (…). Las ciudades están llenas de gente (…). Los trenes, llenos de viajeros. Los cafés, llenos de consumidores. Los paseos, llenos de transeúntes. Las salas de los médicos famosos, llenas de enfermos. Los espectáculos, como no sean muy extemporáneos, llenos de espectadores. Las playas, llenas de bañistas. Lo que antes no solía ser problema empieza a serlo casi de continuo: encontrar sitio.”(La rebelión de las masas de Ortega y Gasset. P. 17). Éste discurso se parecen mucho a la realidad de la cotidianidad en la que vivimos, porque a donde quiera que vayamos ahí está la masa: en una cola para el súper mercado, en el cajero del banco, en los conciertos, entre otros. Un paradigma más palpable quizás sea el tránsito en la ciudad, que ha cambiado mucho en los últimos años, ahora son más frecuentes los embotellamientos, esto responde a que también ha aumentado la cantidad de vehículos. Las multitudes varían de un lugar a otro, por ejemplo cuando voy a Caracas debo adaptarme a viajar con la multitud del Metro de Carcas que es una masa abrumadora.

Cuando Ortega y Gasset sugiere que la mejor forma de aproximarnos al fenómeno “la rebelión de las masas” es a través de “una experiencia visual”, no puedo evitar pensar en mi condición de observadora y fotógrafa, porque de cierta forma fotografiar es enfrentarse a la masa (la gente).

El hombre se encuentra diseminado por la tierra, tal como quiere hacernos ver La sal de la tierra que es un documental del fotógrafo brasileño Sebastião Salgado quién “ha viajado por los cinco continentes siguiendo los pasos de una humanidad en constante cambio. Ha sido testigo de algunos de los acontecimientos más destacados de nuestra historia reciente: conflictos internacionales, hambrunas y éxodos”. Éste y otros documentales como Baraka llevan al espectador a ver que la sociedad que lo rodea es apenas una pequeña parte de la humanidad, nos muestra la diversidad de culturas que hay, en relación al mundo somos tan minúsculos como un grano de sal.

 

Texto redactado por: Patricia Martínez.

Fotografías: Delfina Padilla.

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