Joxarelis Mendoza | La autonomía de la imagen

 

La autonomía de la imagen

Joxarelis Mendoza

 

 

 

“…the sort of poetry which seems as if

sculpture or painting were just forced or

forcing itself into words (Imagism)”

Ezra Pound  

 

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Diego Herrera

 

I.
Hablar sobre un grupo de fotógrafos, nos lleva inevitablemente al territorio de la imagen. Cuando hablo de imagen hago referencia a aquella que es perceptible físicamente, y por tanto,  a la que es producto de las artes. En este caso, de la  fotografía.  Aquí nos conciernen las formas/obsesiones que  emergen de cada una de las muestras fotográficas de este grupo. Cualquier colectivo de artistas, pese a la individualidad que cada uno presente, comparten un modo de ver el mundo. En este caso, el colectivo de fotógrafos D76, se funde en la apuesta de aquello que emergió en los tantos estilos del arte posmoderno: la imagen por la imagen. Lo cual, en este contexto,  es la representación natural de un objeto o espacio definido, sobre el que no existe  ningún otro tipo de intervención, que vaya más allá de la idea o visión del fotógrafo. Las imágenes se presentan como un espacio propio; resultado del intento de encontrar  una forma bella en cualquier aspecto de la realidad (ya sea un espejo, un gato, empanadas margariteñas). Sin embargo, esa forma, no se encuentra intervenida por otro medio, es  el objeto tallado en su mismo espacio.  Por ello, la realidad de ese mismo termina trascendiendo más allá de lo visto, creándose una especie de visión subterránea ante aquella imagen que observamos. Todo esto me recuerda a aquel grupo literario angloamericano  del siglo xx: Imagism. Este grupo, revolucionó los estándares de la poesía de ese entonces, proponiendo una vuelta al lenguaje claro y directo de los antiguos. Un Imagiste podría componer sobre cualquier hecho u objeto. Lo importante era el modo de abordarlo, sin adornos innecesarios, simplemente mostrándolo tal cual era: en el instante preciso, o como diría Pound,  mediante “detalles luminosos”.  Dichos detalles, son los que hacen que cada una de las  imágenes signifique en sí mismas, aquello que el fotógrafo captó en el momento preciso.

 

II.

 

En torno a la fotografía, se pregunta constantemente por el ojo. ¿Acaso este es precedido por la idea del artista?  Lo cierto es que todo depende del modo de ver. Este modo, no es gratuito.  Proviene de las intenciones del artista, de esa “cosmogonía interna” de la cual Dalí habló una vez. Sin embargo, los objetos también modifican el modo de ver. Ellos terminan rozando la visión del fotógrafo, y este sólo se encarga de llevarlo a su máxima representación. En ese punto, se le presenta cierta libertad al fotógrafo. El cual, de acuerdo a sus creencias, obsesiones  y visiones, resaltará algún rasgo de ese objeto del modo que  considere adecuado.

En el colectivo de fotógrafos D76, la idea queda en manos de la intuición del ojo. Llevándonos  a una apreciación  minuciosa  del contenido del espacio y el objeto. La mayoría de sus muestras fotográficas persiguen una idea que traduce la realidad. Un claro ejemplo de esto sería la muestra fotográfica de Diego Herrera, específicamente, Delineando. En ella, la línea juega el papel central, o citando un poco a Klee, este fotógrafo intenta: “hacer visible lo invisible”.

 

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Por tanto, la línea termina trazando un rastro de nuevas significaciones del espacio y los objetos. Dando la extraña presunción de que nada se encuentra disperso en el espacio. Cada edificio,  abertura está intrínsecamente trazado por alguna línea. Generándose cierta idea de claustrofobia. Y la línea se convierte en un elemento invisible, pero imponente en la cotidianidad de los espacios y objetos.

 

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Luego, está el trabajo de Annerys Arocha en la muestra Acentuando. Donde el cuerpo se encuentra expuesto a la intemperie de la luz. Mediante la sombra, se van “acentuando” aquellas marcas y ondulaciones que configuran el cuerpo.

 

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Marcas que denotan una historia o circunstancias particulares. Marcas que sólo ocurren en determinados movimientos. El cuerpo, se muestra como objeto del tiempo y de apreciación circunstancial,  dado que la inmediatez que este presupone impide su detenida contemplación.

 

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Ambos ejemplos son sólo una pequeña parte de las diversas manifestaciones y enfoques que existe en este colectivo de fotógrafos.  En el cual, la claridad y simplicidad en torno a los objetos fotografiados, los une.

 

III.

 

Más allá de esa  intuición del  ojo que persigue los espacios y objetos. Aquello que termina dándole forma a cada una de sus imágenes, es la notable presencia de los  “detalles luminosos”. Ciertamente, dicha luminosidad, en el caso de la fotografía, colinda entre la idea del fotógrafo y la recepción del otro ante la obra. Los “detalles luminosos” no son sólo formas visibles de un objeto entero, es el atisbo de la idea del artista en torno a la fotografía. La obsesión, nostalgia o compulsividad que integra a una obra, sólo es visible, mediante las huellas que deja el trabajo del fotógrafo (ya sea la luz, el enfoque al objeto o sencillamente la forma en que este se encuentra dispuesto en el espacio). Todo ello forma parte de aquellas circunstancias luminosas que cobran vida en el trabajo final. Y por todo ello la imagen fotográfica, ya sea en el colectivo de fotógrafos D76 o en cualquier otro, terminará siempre siendo un objeto autónomo que habla desde sí al ojo del espectador.

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