Annerys Arocha | Limonada

¡Limonada!

Como dice el dicho: una imagen vale más que mil palabras, sin embargo, una imagen puede hacer que evoquemos sabores incrustados en la conciencia que adquirimos por experiencia, tomemos como ejemplo la palabra “limón”, con solo mencionar esa palabra podemos recordar de manera inmediata el sabor, incluso tener sensaciones de agrado o desagrado mediante la estimulación y excitación involuntaria de las papilas gustativas. Como dice Alejandra Bemporad en su ensayo Lo visual comestible: “La apariencia, entonces, no es sólo un agregado sensorial percibido por los ojos, sino que interpela la relación que el comensal tiene con un plato que forma parte de su memoria gustativa”.

En este sentido, podríamos decir que en nuestra mente las cosas tienen un ámbito sensorial, al menos con la comida, porque se ordena de forma aleatoria a los acontecimientos que vamos experimentado, de manera visual logramos jugar con imágenes que nos transportan a los sabores, sin necesidad dar al espectador un discurso demasiado obvio, de manera automática unos limones en una jarra se convierten en una limonada. Bemporad dice: “Entender el plato como una imagen puede permitir un acercamiento distinto a la gastronomía, una suerte de estudio visual cultural de la cocina”.

 

Annerys Arocha

Caracas, septiembre 2016.

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